Si hay un estado que me aterra, es el Estado 31: «no querer volver a casa» 
Significa que cualquier lugar es mejor que donde reposa tu cama, donde tienes algo de comida en la nevera y un par de champús en el baño. Un sitio que no es hogar, ni refugio, sino unas paredes y un techo que se te antojan indiferentes.
El Estado 31 significa que cualquier lugar fuera es mejor y que cuando estás cansada de caminar y coges el camino de vuelta, todo resulta tedioso y pesado. Y cuando cruzas el umbral de la puerta y ves el interior oscuro y los mismos muebles que odias y la misma mancha en la pared que odias y la misma distribución que odias, algo se cae.
Y eres tú. Regresando a la mazmorra una vez más.

el viento golpea el cristal
triste
lluvia
incesante
noto como el cuerpo se hunde en el colchón y por un momento, si alargo mi mano toco una estrella

tocaba el frío
despacio, amasándolo.

ven y despéiname
pero
hazlo despacio.
tarda. toda una
vida.

(tú haces magia y pareces no darte cuenta
pero tocas la música además del instrumento)
Abu pasa la noche
delante de La Media Madre.
La he oído llorar...
(triste
lluvia
incesante)
Yo me siento en lo alto de la escalera y sé que toca
la fría mejilla de mamá
mientras dice: <<lo siento>>
<<lo siento mucho>>.
Pienso algo terrible.
Pienso: <<Deberías sentirlo>>
Pienso: <<¿Cómo has podido dejar que esto suceda?>>
<<¿Cómo has podido dejar que los dos me abandonen?>>
cuando estoy con él,
hay alguien conmigo
en mi hogar de dolor,
alguien que conoce su arquitectura
tan bien como yo,
que puede caminar conmigo,
de una triste habitación a otra,
haciendo que todo este laberinto,
de viento y vacío
no resulte tan aterrador
ni solitario
como antes.





escucho como se forman las paredes, como cruje la madera. oigo las puertas cerrandose, el viento silbando, el agua durmiendo entre los tablones, el frío pintando. escucho, y me quedo quieta, escuchando. escuchando.

“...Este chico sonriente que tengo delante, en cambio, parece brillar con luz propia. Debe de venir de una parte de la Vía Láctea donde la gente es de lo más amable" pienso mientras intento reprimir la sonrisa de idiota que llevo en la cara
"Me mira con una sonrisa del tamaño de los Estados Unidos continentales. Me pregunto si mira así a todo el mundo. ¿Será un tarado? Sea lo que sea, o tenga lo que tenga, la cosa es contagiosa. Sin darme cuenta siquiera, me pongo a la altura de sus EEUU continentales y les añado Puerto Rico y Hawaii. Debo parecer La viuda alegre. Por Dios"
Por un instante, abrazada a él, con la mente tan cerca de su corazón, escucho cómo se levanta el viento y pienso que me va a arrancar del suelo.
- Pero si eres alguien que sabe que lo peor puede suceder en cualquier momento… ¿No eres también alguien que sabe que lo mejor puede suceder en cualquier momento?

Comprendo que hay algo que me asusta: si esto no estuviera pasando estaría feliz, pero de manera leve, nada salvaje. Me arrastraría como una tortuga, como siempre lo he hecho, acurrucada en mi concha, sana y salva.
¿Pero que pasa si ahora soy una tortuga sin concha?

dormimos en una cama de 1751 kilómetros



no necesito recordarlo, nunca he podido olvidarlo, lo llevo siempre conmigo.