Esta pena es para siempre. No desaparece; se convierte en parte de ti, paso por paso, aliento por aliento. Jamás dejaré de llorarla porque jamás dejaré de quererla. Es así, simplemente. El dolor y el amor van unidos, no existe un cosa sin la otra. Lo único que puedo hacer es quererla y querer al mundo, emularla viviendo con valor y ánimo y alegría.